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domingo, 28 de julio de 2013

CARCACHA


imagen cortesia de http://interesanteyutil.blogspot.com

Sentada esperando mi autobús decidí tomarme de a poco mi jugo de naranja, hacia un calor terrible, podía verse la danzarina silueta del calor salir de la carretera, las  uvas playeras que adornaban la calzada languidecían bajo el ardiente sol de las doce del medio dia, todo parecía marchitarse o ralentizarse debajo de aquel poderoso del cielo.
Incluso la gente se desvanecía como una ilusión debajo de aquella abrumadora fuerza de la naturaleza, no era posible mirar hacia adelante sin sentir esa presión en los ojos, los autos en su defensa tocaban sus bocinas con mas estrepito, el sudor bajaba por las frentes de los conductores, y mientras tanto mi autobús no aparecía.
Ya se me estaba haciendo tarde y de no contar con  mi jugo de naranja, también habría perdido el conocimiento en aquel infierno. Miré de nuevo mi reloj como por milésima vez, parecía haber avanzado un minuto, sin embargo al mismo tiempo parecía haberse congelado en la misma hora mientras la aguja encargada de los segundos se movía con parsimoniosa lentitud.
De pronto escuche con demasiada nitidez la bocina del viejo aparatejo que hacía de autobús y bien podía ponerse en un museo, una vieja carcacha forrada de óxido, remiendos, y pedazos al aire, sonó de nuevo la bocina y trate de entrar dentro de la masa de gente que ya lo ocupaba, no era de extrañar que aquella hora y en aquel lugar la desesperación por llegar sin otro medio posible, nos hiciera viajar en una cuerda floja a punto de romperse

jueves, 10 de enero de 2013

Neblina




  • No sé por qué, pero necesito recordar las cosas que pasé aquel día; de algún modo recordarlo me aligera la carga, recordarlo me hace tener que vivirlo de nuevo, y así también, dejarlo atrás como si hubiera sido en otra vida pasada. Sentía la necesidad de un abrazo, de un beso que me calentara el alma, en aquel lugar donde las lágrimas y la humedad en el aire eran lo más habitual. Desde mi vista sólo podía ver la neblina en la cima de una vieja montaña. Podía haber estado en cualquier lugar, pues llovía y aclaraba como si fuera un juego de azar.
    En uno de esos días, que recuerdo que ya había dejado de contar las horas en la oscuridad, miré por el único hueco que dejaba entrar la luz de vez en cuando, y vislumbré al horizonte algo que se movía,... un halito de luz roja y azul que danzaba muy a lo lejos, deseé ser el viento y encontrarme con aquella luz, descubrir de qué se trataba, saciar mi curiosidad y salir de aquella oscuridad.
    De pronto… así como había aparecido la extraña cosa, que jugaba a lo lejos a perseguirse a sí misma, desapareció sin dar más señas que el recuerdo de haber estado allí o haber sido sólo un invento mío. Al poco rato me sonaron las tripas, y descubrí de nuevo esa sensación incomoda de vacío en mi estómago; eran tiempos bárbaros, y para un prisionero lo eran aún más. Qué sensación aquella, la de la soledad y el hambre, la de oscuridad y neblina, era como estar muerto en vida.
    Así pasaron unos días o semanas, no recuerdo la verdad. En aquella situación lo único que me impedía no enloquecer era mi antigua costumbre de estudiarlo todo. Como en aquel lugar no había ni luz ni tampoco qué leer, había aprendido a hacerlo de otro modo: a escudriñar en otros lados donde, de seguro de haberme visto, habrían ustedes pensado que había empezado a perder el control de mi conciencia. Sin embargo, en uno de eso días en que observaba por enésima vez las formas que tenían las piedras de la prisión en la que me encontraba, volví a asomar mi mirada por aquel hueco que de vez en cuando me traía alguna novedad.
    En aquella ocasión recuerdo que un pajarito se asomó por el círculo, y al no sentir vida en el interior, o tal vez simplemente al oler el desagradable olor que despedía yo, decidió irse a alegrar a otro. Cuando se alejó del hueco pude ver la mágica luz de nuevo, parecía acercarse un poco más ,tanto que podía verle una forma, parecía más un pájaro colorido que un fuego fatuo como me había imaginado.
    Cerré los ojos y esperé que al abrirlos ya aquel pajarillo danzarín no estuviera en mi ventana, sin embargo allí estaba acercándose un poco más a mí, como si de algún modo hubiera escuchado mis palabras, tal vez lo había ofendido pensé. Tal vez es algo más que sólo un pajarillo colorido. Entonces lo observé con más atención. La distancia que nos separaba ya no era mucha, y podía distinguir la luz roja que despedía de sus alas, entonces lo reconocí, un ave fénix era lo que se acercaba.
    Cerré los ojos de nuevo y pensé que estaba soñando, y al abrirlos nuevamente ya se habría esfumado. Sin embargo ahí estaba, no sólo estaba cerca, volaba frente a mi ventana como quien espera ser invitado a entrar. Fue entonces cuando utilicé mi voz después de mucho tiempo en desuso, y le pedí con voz rasposa que entrara si quería. Al hacerlo iluminó con su presencia todo el lugar, y descubrí que no era tan pequeña como me lo había imaginado.

    Intenté hablarle para saber qué querría aquel mítico animal con un simple prisionero, entonces me dijo algo que no podré olvidar nunca. Y junto a ello el modo en que lo hizo que jamás pude averiguar “eres el vidente de lo que queda y lo que la gente extrañará, pronto seremos historia ya nadie nos recordará, sólo seremos una mención en la leyenda de la vida, un pedazo de magia, no una criatura viva”. Y la parte más extraña es que no hizo ni siquiera un movimiento en los ojos, sentí que sólo mi mente pudo percibir sus palabras y que ni siquiera mis oídos sintieron el rastro de su voz.
    Después de aletear un par de veces, se acercó a mí con cautela, bajó ante mí la cabeza y me pidió que lo montara. Al verlo más cerca me di cuenta que era más grande de lo que había calculado, o tal vez ahora pensado, yo era más pequeño de lo que me acordaba. En sí sólo recuerdo que cuando me monté en su lomo, cerré los ojos y sentí el viento rozar mi rostro; al abrirlos él ya no estaba, y lo único que me acompañaba era la luna en el cielo que adornaba el paisaje del que era testigo.
    Después de eso no he podido olvidar un sólo día como escapé de aquella celda nauseabunda. A todo el que puedo le repito las palabras de aquella majestuosa ave, la magia ya es sólo un mito, una leyenda que en otros tiempos era vida. Era real, la magia ya es sólo un nombre que no significa nada más que el sinónimo del viento que viene y se va, y nadie se da cuenta de ello.
    Fenixlit

    miércoles, 2 de enero de 2013

    3 cairde un solo sueño





    Este año que culmina,
    Nos dejo mucha alegría,
    Y una gran sabiduría
    Envuelta entre mil sonrisas.

    Este año deja vida,
    Con bella y gran poesía;
    Que en flores se armoniza,
    De una manera infinita.

    Por eso quiero celebrar,
    Y lo mejor quiero desear,
    Para poderlo pasar,
    Siempre con voluntad.

    Este año que se acaba,
    Trajo sonrisas acaloradas,
    Carcajadas coloridas,
    Y recuerdos imborrables;
    Que con el tiempo se acentúan,
    Y se aderezan a la vida;
    Como es salsa roja,
    Que le agrega color al día.
    Todo parece ser distinto,
    Cuando lo miras con ese lente;
    El que todo lo revisa y solo se detiene,
    En un buen recuerdo.

    La vida nos ha regalado otro año más,
    Un año más de amistad longeva,
    Que se perpetuará,
    Y repetirá hasta el final cada uno de nosotros;
    Que entrega el corazón en cada verso,
    Que comparte cada pensamiento,
    Con aquellos que aun en la distancia,
    Permanece siempre presente,
    Sin que exista distancia,
    Sin que el cariño se enfríe,
    Con música en cada palabra,
    Y un abrazo en cada mirada.

    Este año que concluye,
    Nos dejo muchas cosas;
    Como el sol que da sus rayos,
    Cada mañana; nos ha dado,
    Alegría, nuevos retos;
    Esperanza y luz...
    Que como el azul del mar,
    Nos ha alumbrado el alma,
    Y nos ha invitado a soñar,
    A tener fe, a ver mas allá;
    En los ojos del futuro,
    Donde nuestra hermandad,
    Unida estará;
    Como el sol de Junio,
    Cada día, cada año,
    Que nuestros pasos,
    Siempre juntos caminaran.

    Como hermanos,
    Como poetas,
    Como en este año;
    En donde nuestras letras,
    Se unen por tercera vez,
    Y nuestros corazones,
    Entre nuestros ojos;
    Y nuestros caminos,
    En unión, en lo recorrido,
    Y lo juntos por recorrer,
    Miraran el mañana.
    En un solo sueño,
    Y un solo verbo,
    Que es nuestra verdad:
    Nuestra amistad!